18May

El poder de las subvenciones

El poder de las subvenciones

Uno de los grandes peligros que nos podemos encontrar en nuestros negocios es llegar a considerar el cobro de ayudas y subvenciones como parte de nuestros ingresos. Aunque puede resultar difícil evitar la tentación de acudir a las oportunidades que distintos organismos ponen a disposición de emprendedores y empresarios, debemos ser cautos a la hora de contar con ellas.

 

El problema radica en dar por hecho esos ingresos subvencionados, tanto en cuanto a concesión, como en cuanto al momento de recibir el dinero en la cuenta de banco correspondiente. Incluso podemos haber recibido ese dinero y que, pasado un tiempo, una inspección encuentre algún punto en el que no se cumpla radicalmente alguna de las condiciones de la subvención recibida y se reclame la devolución.

Por ello, debemos tener en cuenta que nuestras inversiones, y nuestras contrataciones de personal están justificadas por razones económicas y no se sostienen sólo en las ayudas a las que podamos optar. Y es que las subvenciones no podrán ir nunca más allá de ser un aliciente más, un impulso, pero no la razón en sí de la inversión.

Tengamos en cuenta, por ejemplo, las ayudas recibidas por la contratación indefinida de personal en las que plantean obligación de mantener el puesto de trabajo durante 3 ó 4 años, según los casos, podrían dar lugar a la devolución de las ayudas percibidas si la empresa reduce en ese periodo de tiempo su nivel de empleados.

Del mismo modo, es recomendable no incluir, ni siquiera a modo de estimación, la previsión de cobro de las ayudas ya aprobadas. Por lo general, el periodo de cobro suele ser muy largo, y siempre mucho más largo se puede llegar a sentir si la economía de nuestra empresa depende del cobro de ese dinero. Y para más desesperación de muchos, de nada sirve reclamar el cobro de las ayudas.

Del mismo modo, debemos tener cautela a la hora de participar en determinados programas innovadores como el de creación rápida de empresas, donde lo novedoso del sistema se vuelve lento, provocando el efecto contrario al que se persigue, además de suponer más caro para el emprendedor que lo que le podría costar si acudiera a los profesionales que están acostumbrados a la creación de sociedades.

Con estas líneas no se pretende echar por tierra los esfuerzos de las distintitas administraciones públicas, sino muy al contrario, tratar de hacer ver a los organismos que las ayudas han de contar con mucha más practicidad y agilidad para que en verdad sean efectivas a los empresarios y, en cualquier caso, recomendar a los empresarios que acudan a los profesionales que les asesoren en sus actuaciones jurídicas y económicas. Al fin y al cabo, serán éstos los que les acompañen a lo largo de su vida empresarial.

Comments (0)

Leave a comment

You are commenting as guest.

Comparte esta sección...

FacebookMySpaceTwitterDiggDeliciousStumbleuponGoogle BookmarksRedditNewsvineTechnoratiLinkedinMixxRSS FeedPinterest