18May

¿Guardar o gastar?

¿Guardar o gastar?

Recientemente estamos empezando a oír las primeras declaraciones con algo de optimismo respecto a la mejora de la situación económica global. “Se ve el final del túnel”, afirman algunos, “hemos tocado fondo”, opinan otros. El presidente Obama ha afirmado que se empiezan a ver “señales de progreso”. Sin embargo, y aunque todas estas afirmaciones puedan ser ciertas, la realidad es que ese progreso, ese final del túnel aún no ha llegado.

Que hayamos tocado fondo o no sí es importante, pero mucho más lo es la actitud que todos nosotros tengamos ante la situación que actualmente estamos viviendo, de cara a poder mejorarla. Y es que el factor psicológico es uno de los más determinantes a la hora de salir de la crisis. La confianza que tengamos en nosotros mismos y en nuestras posibilidades será lo que decida sobre nuestras compras o inversiones, o sobre nuestros ahorros.

Hay quién se cuestiona si comprar una casa nueva ahora, o si esperar un poco más por aquello de la inestabilidad y el miedo a que no se vaya a poder pagar. Otros piensan en que los precios van a seguir bajando y prefieren esperar.

En los momentos de incertidumbre económica la pregunta sobre “¿qué debemos hacer con nuestro dinero?” no se presenta sencilla. Por un lado, parece haber una tendencia al ahorro para poder garantizar el futuro económico de las familias y también de las empresas. Por otro lado parece sensato hacer ciertas inversiones ahora que está todo mucho más barato. Esto, claro está, si contamos con ese dinero para comprar, que no es lo habitual.

Pero una cosa está clara, hay gente que realmente lo está pasando mal, pero también hay otros grupos sociales que le sacan ventajas a la recesión. Véanse por ejemplo los funcionarios, ese amplio colectivo que no entiende de inseguridad en el empleo. Esas personas que seguirán cobrando lo mismo durante toda su vida laboral, sabiendo que nunca serán despedidos y que no están sujetos a caídas de la demanda o de las ventas.

El momento es propicio para que esta masa de funcionarios haga uso de sus recursos y ayuden a levantar nuestra economía. No hace falta malgastar ni derrochar, simplemente no reducir sus compras, y aprovechar las ofertas y condiciones ventajosas que pueden encontrar en muchos negocios. Cambien de coche, compren una casa nueva, o una segunda vivienda, decórenla, viajen por España, salgan a comer y cenar a la calle, renueven vestuario, en definitiva, muevan nuestras empresas. Así ayudarán a que nuestros comercios y nuestras empresas puedan seguir trabajando y subsistiendo. Ayudarán a que las empresas puedan seguir pagando sus impuestos, y por tanto, a que el

Estado pueda seguir ingresando, entre otras razones, para pagar los salarios de los funcionarios.

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