18May

Una alternativa al desempleo

Una alternativa al desempleo

Haciendo un análisis simple de la situación actual, y tocando solo algunos conceptos de entre la marabunta de información y magnitudes económicas, el planteamiento de estas líneas es plantear una alternativa a la costosa y desmoralizante situación de nuestros más de 4 millones de parados. Costosa para el país y para las arcas públicas, costosa para nuestras empresas por la caída de consumo, y desmoralizante para nuestros desempleados por tener que vivir la desesperanza de no saber cuándo podrán incorporarse a la vida laboral.

Ante esta situación, cabe poner sobre la mesa una medida que suponga una alternativa distinta a lo que estamos acostumbrados. La propuesta es implantar un sistema por el cual los desempleados que están percibiendo subsidios dediquen parte de su tiempo a trabajar en determinadas empresas, tanto privadas como públicas. Con esta medida conseguiríamos reforzar la actividad económica de las empresas que son en definitiva las que acaban generando empleo. Obviamente esta drástica y polémica medida requeriría de gran discusión sobre los pormenores y detalles a la hora de ponerla en práctica.

Analicemos algunos pros y contras. En primer lugar y como argumentos que favorecen la medida se nos puede ocurrir un componente de responsabilidad social a los desempleados en la medida en que apoyen a los negocios que quizás más tarde puedan contratarles. Del mismo modo, aquellas empresas en situación de dificultad podría contar con mano de obra que subvencionada que le ayudara a superar el bache. Desde la perspectiva del Estado, encontraríamos una ayuda a las empresas y un mejor rendimiento del gasto en que se incurre con el pago de los subsidios.

Por otro lado, desde el punto de vista de las dificultades nos encontramos en primer lugar con aquellos empresarios que pretendan abusar del sistema, o que aprovechen estas circunstancias para dotarse de mano de obra barato para desarrollar su actividad. También nos encontraremos con la oposición de muchos desempleados que prefieren aprovechar las circunstancias del paro para tomarse unas vacaciones pagadas o bien incorporarse como mano de obra en la economía sumergida y cobrar doblemente.

No obstante para que esto se llagara a dar tendríamos que contar con un gobierno lo suficientemente fuerte como para tomar este tipo de medida impopular, máxime cuando el número de parados (y futuros votantes) es de más de 4 millones.

¿Qué necesitaríamos para que todos los grupos estén conformes? En primer lugar que todos nos mentalicemos que para salir de la crisis hace falta trabajar más que antes para ganar lo mismo o menos que antes. En segundo lugar diseñar un sistema que evite abusos por parte de empresarios, o buscar una fórmula de devolución de las ayudas obtenidas en mano de obra sin coste.

Juan Carlos López
Director General del Grupo Abax y economista colegiado en el Iltre Colegio de Economistas de Málaga.

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